Ejecutiva del BM supervisa proyectos de protección social

Durante su breve y primera visita a República Dominicana, la directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial, Mari Pangestu, se adentró en las empolvadas y empedradas calles de comunidades de Boca Chica para conocer los avances de algunos de los proyectos de protección social que el organismo financia en el país.

Pangestu, en compañía de un reducido equipo del Banco Mundial y un exagerado grupo de funcionarios de las entidades públicas que ejecutan los programas sociales, visitó dos humildes viviendas de las 9,072 a las que como parte de esta iniciativa se le han cambiado los pisos de tierra por cemento en 14 provincias de las más pobres del país.

Con la sustitución de los pisos de tierra se busca contribuir con la reducción de enfermedades, principalmente en los niños, porque el suelo alberga parásitos y bacterias que pueden causar diarrea, infecciones parasitarias, anemia y otras afecciones.

De acuerdo a los datos proporcionados por el Banco Mundial, el 86% de hogares donde se registraron casos de niños con diarrea no ha reportado ningún caso después de la intervención. Tambiñen se han reducido las inundaciones y ha mejorado la calidad de las viviendas en diferentes aspectos.

Capacitaciones

Previamente el grupo hizo un recorrido por los centros de superación comunitaria, gastronómica y tecnológica de la comunidad donde conocieron a los beneficiarios de los programas de capacitación que buscan contribuir con la inserción en el mercado laboral de los participantes. Con este proyecto han sido beneficiados alrededor de 30,476 jóvenes, 71% mujeres, según los datos proporcionados por el organismo.

En las 14 provincias que forman parte del programa han sido capacitados unos 21,171 jóvenes en las áreas de servicios administrativos, secretariales, bancarios, en tecnologías de la información y las telecomunicaciones, electricidad residencial, hotelería servicios gastronómicos, entre otras.

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En Boca Chica, un municipio donde predomina la actividad turística, se han capacitado más de 600 estudiantes y muchos de ellos han conseguido trabajo en los hoteles de la zona o han emprendido sus propios proyectos.

“Esto es un inicio para uno echar hacia adelante. Luego de aquí voy a estudiar Contabilidad”; “Yo quiero terminar el curso de secretariado para estudiar en la universidad, me gusta el Mercadeo, y seguir adelante”, comentaron algunos alumnos mientras tomaban sus clases.

El Banco Mundial destaca que tras participar en los programas las personas buscan trabajo con mayor intensidad y adquieren mayor empleabilidad porque mejoran sus habilidades y estrategias para la búsqueda de empleo.

Emprendimientos

Muchos de los beneficiarios de los programas prefieren trabajar por cuenta propia y es por eso que unas 9,305 personas han sido capacitadas en emprendimiento productivo con la finalidad de impulsar su inclusión, autonomía y resiliencia económica.

Esto quedó evidenciado en el curso de costura, donde la mayoría de los participantes dijo que sus planes eran comenzar un proyecto en su casa.

“Mis planes son poner un pequeño taller en mi casa porque ya me voy a pensionar y no me quiero quedar ociosa”, comentó Isabel Romero, una señora de 59 años.

Sin embargo, el Banco Mundial reconoce que estos pueden empleos más precarios porque los trabajadores carecen de seguro médico y otros beneficios que otorgan los empleos formales.

Inclusión

En el centro de superación comunitaria de Boca Chica también hay espacios de estancias infantiles donde las madres pueden dejar a sus hijos mientras estudian o trabajan y se capacitan niños con condiciones especiales, principalmente con autismo y síndrome de Down.

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Alcance y detalles del proyecto

El Banco Mundial desarrolla estos proyectos de protección social en el país desde hace aproximadamente cuatro años. Los programas, que abarcan varios componentes, se ejecutan a través de Supérate, programa que actualmente beneficia a 1.3 millones de hogares en condición de pobreza y pobreza extrema.

Las provincias beneficiadas hasta el momento son Santo Domingo, Distrito Nacional, Santiago, San Cristóbal, San Juan, Azua, Monte Plata, Barahona, Monte Cristi, Bahoruco, El Seibo, Elías Piña, Independencia y Perdernales.

“Estamos tratando de ofrecer a las familias pobres y pobre extremas un paquete integral de servicios de protección y promoción social”, destacó la especialista de protección social y trabajo del organismo para América Latina y el Caribe, Lilian Montenegro.

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